Dirección de Archivo Universitario



Reseña Histórica


Los acervos se encuentran conformados por documentos que son de gran relevancia para una Institución ya que en muchos de ellos se plasma su devenir histórico toda vez que su contenido contribuye a dar valor testimonial, evidencial o informativo.

Como ejemplo de ello se puede referir que los registros de la Universidad Autónoma del Estado de México marcan su antecedente en el Instituto Científico y Literario Autónomo, cuyo objetivo era vincular y relacionar a la institución con la sociedad mediante la difusión y extensión del humanismo, la ciencia y la tecnología, así como con otras manifestaciones de la cultura.

En este sentido y dada la importancia de los documentos en el quehacer institucional, se creó el 16 de julio de 1977, el Archivo Universitario, con la finalidad de recopilar y organizar la documentación generada por la Universidad ante el crecimiento de los servicios académicos y administrativos.

A su vez en 1985, el Licenciado Tomás Ruiz Pérez, entonces Rector de la Universidad, propuso crear una Comisión para la Redacción de la Historia de la Universidad Autónoma del Estado de México a los miembros del Consejo Universitario, con el propósito de destacar la importancia del acervo documental que albergaba el Archivo General de la Institución y fue hasta 1995, que el Archivo Universitario obtiene una mención nacional al Mérito Archivístico que otorga el Archivo General de la Nación por el ejemplar desempeño de la Institución en el cuidado del patrimonio documental.

Entre los años de 1993 a 1997, el Departamento de Archivo General e Histórico estaba a cargo de la Dirección de Recursos Humanos perteneciente a la Secretaría Administrativa.

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En 1999, el Archivo de la Universidad ya pertenecía a la Red Nacional de Archivos de Instituciones de Educación Superior con la finalidad de mejorar la administración de su acervo documental.

En 2005, el Dr. Rafael López Castañares, en aquel tiempo Rector de la Universidad, modificó la Estructura Orgánico-Funcional de la Administración Central, quedando la Secretaría de Rectoría conformada por la Dirección de Información Universitaria y a su cargo el Departamento de Archivo Universitario.

Después en 2010, el Departamento de Archivo Universitario deja de pertenecer a la Secretaría de Rectoría y queda a cargo de la Secretaría de Difusión Cultural, en ese mismo año la Universidad Autónoma del Estado de México y la Asociación Civil ADABI (Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México) firmaron un convenio de colaboración para la realización del inventario del Archivo Histórico de la Institución, así como la digitalización de expedientes del Fondo Instituto Científico y Literario Autónomo, labor que fortificó la consulta del acervo de manera electrónica, ejemplo de ello, es el Acceso Abierto en el Repositorio Institucional.

Sin embargo, el año 2019, marcó un parteaguas en la historia archivística con la entrada en vigor de la Ley General de Archivos, la cual establece los principios y las bases generales para la organización, conservación, administración y preservación homogénea de los archivos y, por ende, del Sistema Institucional de Archivo.

En este sentido, la Universidad a fin de dar cumplimiento con las disposiciones normativas nacionales y estatales, creó en el año 2021, el Reglamento del Archivo Universitario y Administración Documental de la Universidad Autónoma del Estado de México, con el objeto de mejorar la gestión documental, administrar de manera homogénea los archivos de trámite de cada espacio universitario, así como capacitar y fomentar la cultura archivística para el correcto acceso a los archivos.

Por su parte, el 3 de agosto de 2022, el Doctor Carlos Eduardo Barrera Díaz, Rector de esta Universidad, decide desincorporar de la Secretaría de Difusión Cultural a la Dirección de Archivo Universitario para integrar su estructura orgánico-funcional a la Secretaría de Administración.

Esta Dirección inicia formalmente sus actividades el 10 de enero de 2023, a través de las cuales busca fortalecer y mejorar los procesos de producción, organización, acceso, consulta, conservación y valoración documental en beneficio del desarrollo archivístico.